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LAS HIJAS DEL FENIX

LA MUJER CELTA

Las antiguas leyendas hablan de mujeres sabias, médicas, legisladoras, druidesas, poetisas, lo cual implica que en aquel tiempo no había nada inusual en que las mujeres ocuparan estas posiciones dentro de la sociedad. "The Brehon Laws" decían que el hombre tenía la jefatura en el matrimonio; pero no es el dueño de su mujer puesto que el matrimonio sólo es un contrato entre ellos. También hubo gobernantas y esposas de gobernantes que hicieron sentir su peso en la historia. Y muchas destacaron como guerreras.

La situación de la mujer en la tribu celta es muy especial y quisiera plantear algunos puntos que personalmente me hacen pensar en una sociedad muy civilizada, con una estructura muy bien formada en contrapartida a la clasificación de primitivos y salvajes con que han sido bautizados por sus detractores.

Sobre las herencias de tierras, el varón tenia preferencia sobre las mujeres de la familia, sin embargo a la mujer le correspondía COIBCHE, porción matrimonial, más allá de su estado. Si no había varones, la tierra pasaba a la hija, pero a cambio debía pagara un guerrero cuando llegaban los tributos militares.

El COIBCHE, tinnscra o tochra de una mujer aunque usado a veces como dote, en realidad era el precio a pagar por el novio al padre de la futura esposa. Las viejas leyes decían que se pagaba en plazos anuales. Iba para el padre de la novia el total del primer año, dos tercios el segundo año, la mitad del tercer año y así iba disminuyendo. El resto iba a la esposa.

El Tinol, era un regalo colectivo dado por los amigos a la pareja, del mismo el hombre tenía derecho a dos tercios, y la mujer a uno. En los casos de separación legal, se decretaba el derecho de la mujer de quedarse con toda su porción del matrimonio y los regalos de boda, más otra cantidad por daños.

Un pueblo que puede hacer una distribución semejante en una época tan antigua, no me parece tan primitivo, y desde luego a la vista de los hechos, nuestras costumbres matrimoniales no son muy diferentes a aquellas de hace siglos A..C. Es evidente que la igualdad de derechos hombre-mujer, imperaba en aquellas civilizaciones de una forma mucho mas civilizada que en la actual, ya que no era un derecho a conseguir sino algo innato en esta cultura.

Crith Gablach sentó un edicto discutiendo acerca de los privilegios de un hombre de clase noble "A su mujer pertenece el derecho de ser consultada sobre cada asunto".

La mujer celta estaba sumamente respetada en su comunidad. Antes del matrimonio, era cortejada y conquistada como un ser superior y ella tenia la plena libertad de decir si o no sin importar el rango o la alcurnia de su pretendiente. Una vez casada no era propiedad del marido como en otras muchas culturas sino compañeros en una aventura matrimonial. Ella permanecía como dueña de sus propiedades aportadas en matrimonio. En cuanto a las adquisiciones con posterioridad al matrimonio, se actuaba de mutuo a cuerdo por parte de los cónyuges y el esposo no tenia potestad de vender o enajenar nada sin el previo consentimiento de ella. La mujer casada podía demandar a sus deudores y embargar sus bienes necesitaba reclamar sobre deudas, y lo hacia sobre aquellas cosas propias de mujer, como huesos espejos, joyas y abalorios etc..

Respecto a la permisividad sexual de la que habla Julio Cesar en "La guerra de las Galias" en la que menciona la costumbre británica de compartir una mujer entre varios hombres, Dión Casio (150-225 d. de C.) documenta una entrevista entre Julia Domna, esposa del emperador Severo (193-221 d. de C.) y una mujer caledonia. La patricia habla sobre la libertad con que las mujeres de su pueblo conceden lo que los celtas llamaban "la amistad de los muslos". A lo que la caledonia responde que los modos de su pueblo son superiores a los de los romanos puesto que en su pueblo todo se hacía de una manera directa y abierta. Ellas, las mujeres de su pueblo podían juntarse descaradamente con el más magnífico de los hombres mientras que las romanas, con el secreto que sus falsos valores que la respetabilidad imponía, tan sólo podían encontrar amantes entre aquellos a quienes no arredraba complacerse en alianzas furtivas.

Pero estas mujeres no solo eran libres para artes amatorias, también eran guerreras destacadas. Estaban también cualificadas para ser instructoras de armas y de hecho las hubo y muy famosas. Una de la múltiples leyendas celtas nos cuenta que, el héroe del Ulster, Cuchulain, fue entrenado por la amazona Scáthach que vivía en la Tierra de Sombras y enseñaba a los héroes jóvenes que iban a verla grandes proezas. Dice la leyenda que cuando llego encontró a muchos hijos de los príncipes de Irlanda que habían ido allí a aprender el arte de la guerra.

Es precisamente por eso que en toda la saga mitológica se deja ver un recelo bastante agudo contra la mujer y sus poderes. Pero en la historia real al parecer también eran temidas. Plutarco, en su tratado de virtudes femeninas, cuenta varias anécdotas sobre mujeres celtas. Una mujer celta de nombre Kinimara al informarle a su marido que había sido atropellada y violada por un extraño, le presentó al mismo tiempo la cabeza del ofensor.

Muchos autores no consideran la posibilidad de mujeres druidesas debido a que escritos de la época no las mencionan (entre ellos Julio Cesar), pero precisamente ni el cesar romano ni sus huestes llegaron a pisar la isla de Irlanda, mientras que si existen relatos autóctonos hasta muy entrado el catolicismo, de mujeres sacerdotisas, incluso dentro de la Iglesia católica (único caso en la historia del catolicismo que valida a mujeres para dar la comunión ) y por otro lado Pomponius Mela, hace un relato acerca de ellas de cuando acompañó a Adriano a las islas británicas "...había en la alta Caledonia mujeres sacerdotisas llamadas Bandruidh que, al igual que los druidas varones están divididas en tres categorías..." y sigue con un detallado relato acerca del lugar que ocupaban socialmente y las funciones que ejercían. Strabo de Pontus relata un sacrificio múltiple ejecutado por druidesas en el norte de Irlanda.

No es de extrañar que los romanos repudiasen a estas mujeres capaces de semejantes hazañas y las presentasen como mujeres diabólicas, malvadas, sucias y desarrapadas de enorme y peludos brazos que acudían a la guerra con sus esposos luchando junto a ellos, y que incluso, eran mas temidos por esta compañía, según advertía el romano Ammianus Marcellinus a sus compatriotas: "toda una tropa de extranjeros sería incapaz de oponer resistencia a un solo galo si éste llamara a su mujer en su ayuda".

Si comparamos a las hembras greco-romanas con estas fuerzas de la naturaleza libres e independientes, tendremos que reconocer el rechazo y el miedo que debieron sentir hacia semejantes pueblos, que venían a destrozarles sus esquemas, eran rebeldes, luchaban con bravura y se presentaban a la batalla completamente desnudos teñidos de azul y con el único adorno de su cinturón su espada y su "torques" y su mujer junto a el. Aun hoy en día, en las regiones de mayor influencia celta la mujer tiene un papel preponderante en la sociedad y sobre ella recae un gran peso de responsabilidad no solo familiar sino social.

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